Hace tiempo rompí
mi único espejo de ‘cuerpo entero.’En
Bolivia, muchas personas creen que un espejo roto trae siete años de mala
suerte.
También recuerdo
que hace algunos años me fui llorando con el corazón roto, decepcionada de la
vida. La paradoja de esta situación es que aunque puedo comprar un nuevo espejo
no puedo conseguir un corazón nuevo. Un corazón roto, si no es sanado, trae más
que mala suerte, acarrea una vida de amargura, infelicidad y tristeza.
Al mirar el
espejo roto pensé que lo mejor era echar los pedazos a la basura, podría
cortarme y tener un problema mayor. Sin embargo, ese espejo era especial, fue
un regalo de mi madre, para mí era un tesoro; muchas veces revisé mi imagen
antes de salir a una conferencia. No quería desecharlo.
Dios me inspiró
para restaurar el espejo. Adorné la parte de la ruptura con flores, pedí al
vidriero que cortara los pedazosen
cuadrados pequeños, hojas y círculos. En la parte que faltaba el espejo, puse
una tela para cubrir la ruptura. No me concentré en la proporción del daño sino en cómo se vería el nuevo espejo, el
restaurado.
Mientras
arreglaba el espejo roto no pude evitar que las lágrimas bañaran mi rostro. Me
di cuenta que eso es exactamente lo que Dios hace connuestras vidas.
Una vez tuve una
vida casi perfecta. Cuando era niña tenía una familia feliz, padres cariñosos,
alimentos, estudios, esperanzas para el futuro. Pero un día alguien rompió mi
corazón y en lugar de restaurarlo, con furia lancé los pedazos que quedaban.
Muchas veces pensé que lo mejor que podía hacer con mi corazón roto era echarlo
a la basura. Creía que no tenía remedio, había demasiadas rupturas, rajaduras ¿cómo
podría volver a su estado anterior?
En aquella estación
de mi vida me encontró un Maestro Restaurador de Corazones. Me
dijo que Él sí podía arreglar los corazones. _Mi especialidad es restaurar los
corazones viejos, usados, rotos, incluso aquellos queestán triturados, yo puedo curarlos, sanarlos
y darles nueva vida_ susurró tiernamente.
Resignada, casi
sin esperanzas le entregué las astillas de mi corazón. En medio de estos
residuos se podía reconocer las huellas
del dolor, cicatrices de la sobrevivencia a la violencia sexual y al VIH/SIDA, rastros
de la mentira y del engaño, vestigios de la decepción y la traición.
Grande fue mi
asombro cuando el Maestro Restauradorde Corazones me devolvió el mío.
¡Era un nuevo corazón!latía, recibía y
daba amor. La evidencia estaba en mis sueños, podía dormir en paz, despertaba
con gozo por estar viva un día más. Realmente Él había restaurado mi corazón
completamente.
Tal como yo hice
con el espejo, este Maestro sanó las heridas, repuso lo que faltaba, hizo un nuevo
corazón y la obra final fue superior a la primera, alcorazón antes de romperse.
¿Qué acerca de
ti? ¿Tienes un espejo roto? Si esa es tu situación, yo podría ayudarte a
arreglarlo, pero si tienes un corazón roto, te aconsejo que vayas a ver a mi Maestro
Restaurador de Corazones. Él sanará tus heridas, curará el dolor y lo
transformará en un corazón de carne, sensible, alegre y vivo. Sobre todo lo llenará
de amor, un amor que será como un bálsamo que protegerá tu corazón de posibles
daños futuros.
Mi Maestro
Restaurador de Corazones se llama Jesús.
El Espíritu
del Señor esta sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a
los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los
ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del
Señor(Palabras de Jesús en Lucas 4:18-19 NVI)
Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu
nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un
corazón de carne