Era una mañana de invierno,
el reloj agonizaba en la pared y sus manecillasparecían haberse detenido. Aunque Tomás procuró una y otra vez explicar
su punto de vista, los gritos de Ricardo, autor de la última publicación de la
editorial, ahogaban todo intento.
─¡Ah!, y para finalizar... permítame
felicitarle por su trabajo─el tono
sarcástico rebasaba como el agua en una fuente. Ricardo salió de la
oficinacomo un torbellino y detrás de
él sus últimas palabras─Hmm, en la tapa
del libro debió incluir su nombre─ Tomás, el editor, se quedó conlos brazos extendidos las manos abiertas, y
los labios apretados. Esta escena, con algunas variantes, son familiares para
los editores.
El libro es el fruto de un
trabajo en equipo.
Cuando tenemos un libro en las manos no siempre recordamos
que detrás de él existeun equipo que ha
hecho posible que lo disfrutemos. El autor y el editor forman parte de este grupo.
Ahora, las relaciones de trabajo no siempre son claras y concretas como uno
quisiera. En las siguientes líneas puntualizaremos algunos elementos de pasión
y tensión que con frecuencia están presentes en esta relación
Escritor y editor: Una
relación llena de pasión y a menudo tensa
Algunas
veces la relación que se da entre el escritor y el editor se asemeja a la relación
que hay entre dos amantes. A menudo a
los dos les embarga la pasión por la palabra escrita, los dos están convencidos
de que las palabras, aunque quietas y silenciosas, son poderosas e influyentes.
Al
mismo tiempo, pese a esta convicción común, no siempre están de acuerdo en el
proceso de edición, es más, a veces reina la inconformidad tanto en el escritor
como en el editor. ‘Las relaciones, tan presentes cuando se trata de una labor
creativa, permean a veces las relaciones que se establecen entre editor y
autor, siempre intensas, a menudo tensas’1
Contribuyendo a que la
llama de la pasión permanezca.
La
pasión está presente en todo el proceso de producción del libro, desde el
manuscrito hasta la impresión. El editor puede cooperar a que la llama de la
pasión permanezca viva, ¿cómo? Mejorando su
relación con el escritor. El
editor debe recordar que si bien oficialmente la participación del escritor
termina cuando entrega el manuscrito a la casa editorial, emocionalmente él
sigue ligado a su trabajo.
El
manuscrito es el fruto de sus ‘entrañas’. Algunas veces el escritor es como un
padre que ha debido dejar a su hijo al cuidado de otra persona. Llama por
teléfono, pregunta sobre el avance del trabajo, reitera vez tras vez sus
recomendaciones y hasta se queja por la calidad del cuidado que se prodiga a su
hijo.
Detectando algunos puntos
de tensión.
Las
tensiones entre el escritor y editor se acentúan cuando, por un lado, el autor
desconoce o subestima el trabajo de edición. Algunos autores visualizan al editor teniendo como herramienta de trabajo un rifle
de mira telescópica en lugar de un lápiz. Están convencidos de que la mayor
gratificación del editor es encontrar y denunciar los errores que encuentra en el manuscrito.
Por
otro lado, el editor debe recordar una y otra vez que su trabajo no es escribir un libro. Debe cuidarse del complejo de ‘escritor’
Umberto Eco , en su novela El péndulo de
Foucault, a través de uno de los personajes, un editor, muestra claramente
ese peligro: ‘...¿Realmente estoy
tratando de impulsarle para que actúe con libertad, o lo estoy utilizando para
escribir mi propio libro?’ 2
¿Cuál
es la tarea del editor?, lograr que el
manuscrito sea más comprensible y agradable para el lector. El editor
trabaja con las palabras como el escultor con una pieza de mármol. Su propósito
es que ellas ocupen su debido lugar en el texto. En muchos casos la revisión no
se limita a una corrección gramatical.
Algunas sugerencias para
disminuir la tensión.
La
comunicación entre el escritor y editor en el proceso de producción del libro
es clave. Se debe buscar que ella esté caracterizada por la claridad,
comprensión y respeto. El escritor cuanto más informado esté sobre el proceso
editorial estará mejor equipado para cumplir con las expectativas de la casa
editorial. También es recomendable ir un paso más allá de la mera relación
profesional. Una comunicación cálida y sincera generalmente desarma actitudes
defensivas. Termino dando algunas sugerencias a los editores para mejorar sus
relaciones con los escritores.
·Resalte los aciertos del escritor en el manuscrito.
·Celebre con el autor las ideas o frases que le parecen extraordinarias
·Evite caerle directamente con una lluvia de reclamos, antes trate de
entender lo
que el autor quiso decir.
·Sea cumplido con los compromisos que adquirió con el autor.
·Procure tener por lo menos una sesión con el autor para
mostrarle el trabajo editorial.
·Busque crear un ambiente de trabajo en esas entrevistas con
el autor. Evite imponer una actitud de distancia. ‘El editor es el que lo sabe todo
y el escritor sólo escucha.’
·Recuerde al autor con mucho tacto, cuando haga falta, que
una vez entregado su manuscrito a la casa editorial su participación es mínima.
·Comparta con el autor una y otra vez que su trabajo de
editor es convertir el manuscrito en un texto compresible y agradable para el
lector.
·Busque contactos "extra libros"con el autor.
Envíele una tarjeta en sus cumpleaños y
navidad.