Te invito a que demos rienda
suelta a la imaginación. Pensemos que con sólo desear podemos viajar por el
tiempo y espacio. Te invito a visitar un lugar de Galilea en el último tercio
del primer siglo. Nos encontramos en una callejuela, frente a una rústica
ventana, por ella podemos ver a un hombre sentado junto a una pequeña mesa,
inclinado sobre un papiro.
Acerquémonos más. ¡Hola!,
buenas tardes, me han informado que usted es Mateo, ¿escribiendo sus memorias?_
Él, levanta la vista del
rollo y mira la ventana sin inmutarse. Como si conversara con cualquier vecino
de Galilea.
─Acabo de registrar la historiadel paso de Jesús por Genesaret. Anteel reclamo de los fariseos y escribas de que sus discípulos no
cumplíamos las tradiciones de los ancianos,el maestro lesrespondió
duramente;los acusó de hipócritas pues
adoraban a Dios sólo de labios. También nos enseñó que lo que contamina a la
persona no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella. [1]
¿sabes una cosa? La gracia de Dios estuvo tan cerca de ellos...entre ellos...
pero no la pudieron ver, al igual quemuchos de nosotros_Mientras murmura, el anciano juguetea con la
pluma entre sus dedos.
─Fueron tan pocos los que lograron anticiparla. Bendita gracia de Dios,
abundante, inagotable. ¡0h!Casi lo había olvidado_De pronto
el apóstol sacude su cabeza y
una sonrisa se escapa de sus
labios ajados. Los recuerdos acuden uno tras otro como perlas engarzadas en un
collar y su sonrisa se convierte en risa franca. Cierra sus ojos para ayudarse
a recobrar los colores y sonidos de aquella historia.
─Mateo, ¿qué pasa?, ¿recordó
algo?, por favor cuéntenos
─Después de
salir de Genezaret el Señor nos llevó a la región de Tiro y Sidón. En esos
días, ni yo ni el resto de los discípulos logramos entender porqué el maestro
eligió ir a estas ciudades. Era gente pagana, ¿qué cosa buena podía encontrar?_ Juntoa la
ventana, aprovechando esa gracia de poder saltar en el tiempo, le pregunto.
¿Dice que fueron a la región de Tiro y Sidón?, es decir,fuera de las poblaciones judías.
Si, fuimos
aTiro y Sidón2. Seguramente a
ningún profeta se le ocurrió pensar que el Mesías caminaría por esas rutas. Los
sidonios eran conocidos como expertos marinos y hábiles tejedores.Su historia fue azarosa pues fueron
subyugados porlos egipcios, asirios,
babilonios, persas, griegos, los seleucidas y ahora por los romanos. Es
conocida la historia de que ante un sitio del rey de Persia prefirieron
inmolarse. Quemaron su flota de barcos, incendiaron sus hogares y perecieron
con sus esposas e hijos. Murieron quemados unos 40000 sidonios.
Tiro fue
conocida como una ciudad muy rica, con un comercio extenso. Su poder y grandeza
se ve en el hecho que exitosamenteresistieron el poder de grandes reyestales como Tiglath-Pileser, Salmanasar y Nabucodonosor.Fue conquistada por Alejandro el Grande, y en
el año 40 antes del nacimiento de nuestro Señor,no pudo ser tomada por los partos[1].
Bueno, basta de historia.Ese día…A propósito,
tú tampoco eres de aquí ¿verdad?_Sus ojos me recorrieron de arriba abajo ─pero está bien, si quieres escuchar esta
historia…
Ese día llegamos a esa región temprano, antes que el
sol se pusiera en lo alto. Como muchas veces, íbamos charlando. De pronto unos
gritos nos sobresaltaron. Una mujer, a quien con toda seguridad le tenía sin
cuidado lo que pensara la gente venía detrás de nosotros...gritando, ¡qué digo!
Pegando alaridos. Aún los recuerdo como si fuera hoy“¡Señor, tú que eres el Mesías, ten compasión
de mí y ayúdame! ¡Mi hija tiene un demonio que la hace sufrir mucho!”
Mientras
ella venía detrás de nosotros gritando, el Señor...callado, como si nada
pasara. Y la mujer dale con sus alaridos: “Señor,Hijo de David, ten misericordia de mí”_
Que situación tan incomoda
para ustedes_Digo tímidamente
─Así fue,
como el Señor no decía ni hacía nada y nosotros ya estábamos con los nervios a flor de piel
nos acercamos más al Maestro y le dijimos: “Rabí, esa mujer viene detrás de nosotros desde hace buen rato,
te rogamos que la atiendas”_
Y yo que no puedo con mi curiosidad le pregunto ─¿una
mujer?, ¿no es raro que una mujer ande sola y además gritando?, ¿quién era
ella?_
Por su acento sabíamos queno era judía. Más tarde nos enteramos que
esta mujer era de ascendencia siria y que vivía en Fenicia. Si mal no recuerdo
su nombre era Justa y el de su hija Berenice. [2]─Y ahora déjame a mi preguntar─interrumpió
el relato─ ¿por qué crees que ella
actuaba así?_
Sorprendida le respondo, ─pues creo que es obvio, necesitaba
ayuda, tenía una hija que sufría mucho y ella quería verla sana_
─Es verdad, es obvio, ─continúa su reflexión
mientras hace una breve anotación. ─¿te das cuenta que esta mujer vivió un
profundo significado teológico de la gracia de Dios? Es seguroque ella no era teóloga, pero me atrevo a decir
que supo vivir una teología profunda, aunque desconociera estos términos_
No se conformó con su situación de
opresión. Quizáella recurrió a médicos
y curanderos,o talvezno. Lo que no hizo fue quedarse en su casa
sólo lamentándose por su sufrimiento. Me imagino que ese día, en el
mercado,oyó el chisme sobre la llegada
de Jesús. Y,sin perdertiempo
de allí corrió por las calles buscando al SalvadorA
eso llamo un conocimiento de la gracia de Dios. Esta mujer estaba consciente de
su situación. Su necesidad la llevo por el camino correcto, lallevo a buscar ayuda, a creer que recibiría
ayuda_
─Tienes razón,─ me animo a hacer un comentario, ─¿cómo
puede alguien disfrutar de la gracia de Dios si antes no reconoce su condición
y su necesitad? La gracia divina resplandece en medio del contraste del pecado.
En los tiempos que vivo, llamados posmodernos, pese a los grandes males que
vivimos de pobreza, corrupción e intolerancia; no siempre queremos ver esta
realidad. Muchos cristianos sólo quieren ser felices “como un corcho en las
olas.” [3] Algunos,
creen ser merecedores de la gracia de Dios, ¡qué contradicción! Olvidan que
todo ser humano nada puede hacer por si mismo para aliviar o cambiar su
condición, sólo le queda esperar un milagro, depositar su fe en Dios __
Estoy de acuerdo, otra vez el anciano deja reposar su pluma. Y
esto no quiere decir quela gracia de
Dios sea limitada, de ninguna manera, ella es como una fuente de agua
viva,inagotable, abundante, lista para
ser bebida. ¡Un
momento!, por un buen rato hemos hablado de la gracia de Dios, ¿puedes
definirla?_Su pregunta me toma
desprevenida.
─Aquísí que
me agarró señor Mateo. Tengo que confesarle que me es difícil, creo que el
significado de la gracia divina es amplio:perdón infinito, don inmerecido, misericordia, gratuidad, recreación, amor
inagotable, aceptación humilde...
─Te
entiendo, a mi me pasa algo parecido, me regala una
sonrisa cómplice. Y es
que la gracia más que un concepto es una experiencia, cuando queremos definirla
no podemos abarcarla completamente_
─Perdón, creo que nos desviamos de la historia─ le
miro a los ojos y le sonrio.─ ¿qué hizo el Señor Jesús cuando sus discípulos le
pidieron que atendiera a la mujer? _
─El Maestro rompió su largo silencio.─Aunque sus ojos me devuelven la
mirada, en realidad él se ha traslado a otro tiempo y lugar ─Mirándola dijo: “Dios me envió para ayudar sólo a
los israelitas, pues ellos son para mí como ovejas perdidas” Estoy seguro
que ella escuchó sus palabras, pues ya estaba cerca. ¿qué crees que hizo la
mujer?,¿darse media vuelta? Pues no, en
dos trancos llego al lado de Jesús, se puso de rodillas y dijo“¡Señor, ayúdame!” Su pedido era una
mezcla de exigencia y gemido, ¿me entiendes? _
Creo que
si. Cuando el dolor nos atenaza nos aferramos a la esperanza con uñas y
dientes. Esas palabras eran una expresión de su desesperación, de su lucha,
pero también de su fe, de su esperanza_
Sin dejarla de mirar elSeñor continúo. “No es correcto quitarle la comida a los hijos para
echársela a los perros.” ¿Tienes idea de lo que dijo?_Junto con la pregunta se puso de pie.
Imagino que era algo
parecido a un insulto.La expresión
“perro” era despectiva...
No
seas tan delicada, el contraste que el maestrousó entre “hijos y perros” era una completagrosería, y nadie mejor que los gentiles
entendían esta expresión. Yo y el resto de los discípulosnos miramos unos a otros con las cejas
levantadas. Si no lo hubiéramos escuchado no lo creeríamos_
Y...¿qué pasó? ¿se
fue?_ yo también me agito.
Si la respuesta de Jesús nos sorprendió, la respuesta
de la mujer nos dejó con la boca abierta.—“Señor,
eso es cierto,” le dijo con voz tranquila. “Pero aun los perros comen de
las sobras que caen de la mesa de sus dueños.” Dime si esta mujer no hacia
teología mejor que muchos teólogos profesionales_
Claro que si. Ella le da a entender a nuestro Señor
que esta conciente de su condición de miseria, acepta de buena gana el
apelativo “perro”. En otras palabras le dice. –Tienes razón, no merezco nada de
ti y tampoco tengo algo para ofrecerte. Por otro lado tengo una gran necesidad
y creo que sólo puedo esperar de ti un favor, un don inmerecido_
No todos tienen esa
claridad de mente y corazón para ver estas verdades eternas, ¿verdad?_
Es cierto, en mi mundo
necesitamos este tipo de mujeres. Personas queadopten “hijos e hijas” sometidos por pecados estructurales que actúan
como demonios, por ejemplo la pobreza, la violencia, la ambición y la
corrupción. Necesitamos reconocer que somos cómplices de estos pecados
estructurales. Nuestro mundo necesita de personas que más allá de entender intelectualmente
qué es y como obra el pecado en la persona y la sociedad amen a las y los
pecadores al punto de gastarse para su liberación.Necesitamos ver y palpar la gracia de Dios en
hechos concretos de amor. Perdón, creo que otra vez te desvié de la historia.Cuéntame cómo terminó.
Bueno, creo que puedes
imaginarte fácilmente. El señor la alabó por su fe y suplió su necesidad. Le
dijo: “¡Mujer, tú sí que tienes
confianza en Dios! Lo que me has pedido se hará.” Y en ese mismo instante su hija quedó sana. La gracia de Dios en Cristo
llegó como agua fresca para calmar la sed que tenía Justa. Me imagino que de
donde vienes conocen a nuestro Señor Jesucristo, ¿historias como ésta se
repiten?
Si, pero no tantas como me
gustaría very escuchar. Como te decía, necesitamos
que la gracia de Dios se manifieste en nosotros y a través de nosotros en obras
de amor a favor de los necesitados. Muchas gracias por regalarme tu tiempo para
contarme esta historia. Ahora debo irme;¡ah!... No te olvides de escribir esta historia en tus memorias. Poco a
poco me alejo de la ventana y dejo a Mateo con sus recuerdos.